miércoles, marzo 25, 2020
MARTÍ HECHO A LUZ
Tal vez, por razones de prevención frente
al Covid-19, hoy 25 de marzo no converjan espontánea y tranquilamente tuneros
de todas las edades en su céntrica Plaza Martiana, tal y como ha ocurrido cada
día, desde hace 25 años, cuando el arquitecto Domingo Alás Rosell sorprendió al
mundo con uno de los espacios más originales, científica y culturalmente
dedicados al Héroe Nacional José Martí.
Es obvio, sin embargo, que en todos los
puntos y rincones de la ciudad hay razones para sentir sano orgullo hacia una
obra que funde historia con astronomía, por intermedio de miles de cálculos
realizados por su autor, durante días, noches y madrugadas de febril y
apasionada actividad.
Como resultado, lugareños y visitantes
pueden acceder a una plaza realmente única por su concepción, al integrar
la figura del prócer cubano y el
impecable funcionamiento de un reloj y un calendario solares que, a golpe de
luz y sombra, inscriben sobre el piso
una cronológica o trayectoria de relevantes momentos en la vida y obra de El
Maestro, además de ofrecer información acerca de los solsticios de verano e
invierno y los equinoccios de primavera y otoño.
Para muchos, el elemento más curioso y
sorprendente está asociado a la tarde de cada 19 de mayo (muerte del Apóstol),
cuando un haz de luz incide directamente sobre la frente de su mascarilla en
bronce (concebida por la afamada escultora Rita Longa), como evocación
artística al deseo expresado por el Héroe Nacional de no morir en lo oscuro,
como un traidor, sino de cara al Sol, como los buenos.
Forman parte también del conjunto otros
elementos arquitectónicos fundidos en un mural, así como un monumento en
el lugar donde cayó, allí mismo, el
Coronel Ángel de la Guardia Bello, quien había sido testigo de la muerte de
José Martí en Dos Ríos.
Vértice de graduaciones estudiantiles,
condecoraciones, homenajes y otras actividades patrióticas, el proyecto de
arquitectura solar, conmemorativa y ambiental diseñado y ejecutado por Domingo
Alás ha sido visitado permanentemente por personas de diversas nacionalidades
que llegan a Las Tunas en busca de contacto con la realidad social, económica y
con la historia del territorio.