martes, febrero 09, 2010
ALICIA ALONSO ENTRE NOSOTROS
Fue la sensibilidad artística y humana de los tuneros, razón para que, junto a una parte de su compañía, Alicia les reservara al Teatro Tunas y a su pueblo el privilegio de un programa a la altura del prestigio que tiene el Ballet Nacional de Cuba (BNC) en todo el mundo.
Derroche de virtuosismo protagonizaron, en opinión de especialistas, amantes de la danza y prensa especializada, Viengsay Valdés, Sadaise Arencibia y Yanela Piñera, junto a un selecto grupo de bailarinas y bailarines, quienes arrancaron en más de una ocasión el bien oportuno y cortés aplauso de un auditorio capaz de apreciar los valores de “Un concierto en blanco y negro” (exponente del neoclasicismo en la creación cubana), el “Adagio de la rosa” (entre las escenas más famosas del Ballet La bella durmiente del bosque) y otras piezas como “Dionaea” y “Acento”.Pero la presencia del BNC y de su Directora General (Alicia) en suelo tunero, no se limitó a las tres funciones que hicieron vibrar el escenario y la sala del principal teatro con que cuenta la ciudad.
A la medida exacta de estudiantes de la enseñanza artística, profesores, coreógrafos, bailarines, trabajadores, directivos de la cultura y amantes en general del ballet, resultaron dos espectáculos didácticos acerca de la técnica, la expresión y el estilo, a cargo de Miguel Cabrera, historiador de la prestigiosa compañía.
El programa insertó también la presentación y venta del libro “De la semilla al fruto: La compañía”, escrito por el periodista José Luis Estrada Betancourt, así como la apertura de una exposición de imágenes captadas en octubre de 2008 por el lente del fotógrafo alemán Hans Urlich Meyer, durante la actuación del Ballet de Cristina Hoyos en el Teatro Tunas.
La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) aprovechó también el momento para concederle a Alicia el máximo reconocimiento que otorga esa organización: réplica de la pluma francesa de marfil con la cual escribió Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, considerado el máximo representante de la décima campesina cubana durante el siglo XIX.
Con la sencillez de su inmensidad artística y humana, la Estrella del ballet cubano condensó toda su gratitud en una breve frase: “Es difícil expresar lo que se siente al recibir cuántos honores y con tanto cariño… he estado aquí cuatro veces y todas he dejado un pedacito de mi corazón”.
Como en noviembre de 2007 (visita anterior de la Estrella cubana) el Teatro Tunas volvió a tornarse "inmenso como un grano de maíz” frente a la devoción popular hacia su Prima Ballerina Assoluta y por el modo en que brilló sobre el escenario toda la gloria que Alicia le ha legado al ballet, a la cultura cubana, latinoamericana y universal.
martes, febrero 02, 2010
Gracias a Alina... LETY RESPONDE DESDE "EL INFIERNO"
Aunque –como he dicho otras veces- no acostumbro a reproducir materiales, disfruto hoy el placer de traer a mi espacio este trabajo, escrito por la colega Alina Perera, periodista de Juventud Rebelde, quien entrevisto a Leticia Martínez: una de las jóvenes que más admiro y quiero dentro de nuestro sector.
Lety, como todos le llamamos, forma parte del equipo cubano que reporta desde Haití a raíz de la tragedia causada allí por el terremoto que devastó a esa hermana nación. Es la joven que aparece al centro de esta foto, tomada por el colega Juvenal Balán durante uno de los pocos momentos de alegría allí: al ser salvada una bebita que yacía bajo los escombros.
La entrevista de Alina se titula RESPUESTAS DESDE EL INFIERNO DE ESTE MUNDO y su texto es el siguiente:
..................
Un amigo común había tendido el puente entre nosotras. Me contaba él sobre ella; y a ella sobre mí. Por eso el día que la joven periodista me abordó en un evento en el cual habíamos coincidido, bastó que se presentara con brevedad y con sonrisa tenue, límpida.
«Yo soy Leticia…», me dijo; y en instantes advertí que estaba frente a una muchacha delicada y sensible, y a la vez fuerte y tenaz, con la impronta de quien ha sido criada al amparo de una familia tibia.
Leticia Martínez Hernández está viviendo horas que ya le han marcado para siempre. Ha sido enviada por el diario Granma, donde ahora ocupa responsabilidades como Jefa de Información, hasta el sufrido pueblo de Haití. Y desde su sensibilidad, ella también sufre, y se impone ante una realidad que con toda justicia ha dado en llamar el infierno de este mundo.
He aprovechado el puente que ya existía entre ambas para preguntarle algunos detalles sobre una realidad que estremece desde las televisoras, pero que en vivo imagino inabarcable. Ella me ha devuelto con rapidez y humildad las interrogantes respondidas.
Reparo en que recibió el título que la acredita como licenciada en Periodismo en el año 2007. Y que nació en Santa Clara el 18 de abril de 1984. Es una vida que tiene al mundo por delante, ese mundo que por estos días le muestra, como verdadera prueba de fuego, escenas dantescas.
—¿Cómo son tus días en Haití, desde que sale el sol hasta que se pone? Enumérame, por favor, lo que haces.
—Son de mucho trabajo, de mucho agotamiento, sobre todo mental. Imagina que tengo que convivir con el dolor de la gente y luego llevarlo al papel. A veces me siento y me digo: ¿Cómo escribo de tal o más cual sensación? ¿Qué palabras utilizo para que la gente viva conmigo lo que sucede en Haití? Es muy agotador, y si a eso sumas que pienso que en el periódico esperan por mi trabajo… Mientras voy poniendo las palabras, las imágenes de terror pasan una a una por mi memoria.
«Duermo en una casa de campaña confortable. Me levanto bien temprano; desayuno (por suerte nuestro país ha garantizado la comida de todo el que está en Haití por estos días); me pongo pantalones, pulóver, tenis y el obligado nasobuco; agarro mi mochila y salimos a la calle.
«Desde el día anterior nos ponemos de acuerdo el equipo de periodistas que aquí estamos juntos (Televisión y Prensa Latina) y planificamos el trabajo que queremos hacer. Intentamos buscar historias por la mañana; aprovechar las primeras horas para luego sentarnos a escribir y transmitir temprano a nuestros medios.
«Todo resultó muy difícil en los primeros días. A veces eran las 11 de la noche y todavía estábamos buscando la forma de mandar los trabajos. Eran bastante los problemas de comunicación. Muchas veces tuve que escribir muy rápido, pues la carga de la computadora se agotaba, y eso resultaba muy estresante.
«Cuando ya el director tiene el trabajo en su mesa, entonces me baño y como; me acuesto bastante tarde, siempre luego de las 12 de la noche, preparando lo que quiero hacer para el día siguiente».
—¿Sueñas cuando duermes?
—En Haití no sueño. Ese fue uno de mis temores cuando recorrí las calles de Puerto Príncipe por vez primera. A cada paso me encontraba con un cadáver, con una mujer llorando, con un niño sufriendo. Nunca había visto a un muerto en toda mi vida; nunca había entrado a un hospital lleno de gente muriendo y sufriendo; nunca me había encontrado con tanto sufrimiento.
«Esa primera noche en Haití pensé que no dormiría pensando en tantas imágenes horrendas. Pero ha sucedido de otro modo: no tengo ni sueños ni pesadillas en Haití. Me acuesto con tanto cansancio que no sueño. Y no pasa un minuto antes de quedarme dormida. Creo que eso es lo mejor que puede pasarme».
—¿En qué piensas la mayor parte del tiempo?
—Pienso en lo afortunada que soy, en cuánto tengo que agradecer a la vida por lo que tengo, por la paz en la cual vivo, por el bienestar de mi familia, por tener un techo donde guarecerme, por tener algo tan sencillo para nosotros como un médico, por tener un bocado de comida y no irme a la cama con el estómago vacío, y por haber estudiado lo que quería y por poder ejercerlo. Por no ver todo el tiempo las imágenes desgarradoras que hoy veo en Haití.
«También pienso en mis padres, en mis hermanos, mi padrastro, en mi novio y su constante preocupación porque me pueda suceder algo. Pienso en la mejor forma de convencerlos de que estoy bien. Y pienso en quienes me leen; me preocupo, me angustio por hacerles llegar lo que ven mis ojos, y me incomodo porque a veces no me alcanzan las palabras para describir todo lo que veo; creo que esa es mi mayor insatisfacción».
—¿Has sentido necesidad de autocontrolarte para no llorar, para mantener tu equilibrio?
—Todo el tiempo. Recuerdo que cuando salí del aeropuerto y comenzamos a recorrer las calles de Puerto Príncipe, comencé a ver a la gente corriendo desesperada de un lado para otro, y a toparme en la calle con montones de cadáveres.
«Eran montañas de cadáveres, y ese olor insoportable… Sentí necesidad de salir del carro en que iba y echarme a correr, regresar al aeropuerto y montarme de nuevo en el avión. Me preguntaba, ¿qué hago aquí?, y me decía que había entrado al mismísimo infierno. Ahí tuve que aguantarme las ganas de gritar para no parecer floja o inexperta entre mis colegas que habían vivido tantas veces desastres como los de Haití.
«Recordaba entonces cómo hacía pocas horas estaba en mi casa, escuchando música y conversando con mi novio y le decía: «Mientras nosotros estamos acá tranquilos, cuánta gente estará sufriendo en Haití…». No podía imaginar que rato después estaría pisando esta tierra y viendo con mis ojos ese sufrimiento.
«Tampoco olvido mi segundo día en Haití, cuando fui a uno de los hospitales y me encontré a un niñito tirado en el piso, encima de un cartón. Estaba pegado a una cerca y tenía su manita amarrada a ella, por donde le estaban pasando un suero. El niño temblaba como una hojita y el médico me explicaba que ya le habían puesto todos los medicamentos, pero que moriría de un momento a otro, pues sus venas estaban colapsadas.
«Me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Era la primera vez que veía cómo la muerte se adueñaba de alguien. Ciertamente el dolor de los niños me ha marcado mucho. En ese momento quise llorar, pero me apreté los ojos. Solo lo hice horas después cuando en otro de los hospitales encontré otro niñito sano, pero a la espera de su madre, a la cual estaban curando. Estaba tranquilo, sentadito en una silla, y se comía un pedazo de galleta como si fuera un manjar. Ahí sí tuve que sentarme y llorar. Había aguantado demasiado el llanto.
«He sentido miedo, mucho miedo, pero no un miedo paralizante, y no durante todo el tiempo. Determinadas situaciones me han dado temor, pero ante esas nunca he llorado. Las veces que he sentido ganas de hacerlo ha sido ante el dolor de los demás».
—Has visto mucho en muy pocas horas. ¿Qué imagen se te quedará prendida para siempre, como una quemada en la memoria?
—Definitivamente la mirada de los niños. Creo que nunca olvidaré eso. El llanto de un niño en el hospital El Renacimiento… El bebé gritaba para que su mamá lo atendiera, pero la mujer estaba moribunda y no tenía fuerzas para cargarlo. Ese llanto desesperado y desgarrante creo que me perseguirá siempre.
—¿Qué ha pasado contigo, dentro de tu espíritu, después de esta experiencia?
—No sé si es una paradoja, pero esta tragedia me ha enriquecido espiritualmente. Creo que convivir con el dolor de la gente me ha hecho más humana. He aprendido a valorar más lo que tengo. Aunque ¿sabes algo? todavía no logro definir qué ha pasado conmigo exactamente, sigo pisando el infierno de este mundo, y cada día veo algo más estremecedor.
«Cuando llegue a mi Cuba bella, entonces sabré qué ha pasado conmigo; acá me he construido una coraza para poder soportar tanto dolor, y creo que todavía no me desprendo de ella. Esta pregunta házmela cuando llegue a mi país y vuelva a estar con los míos».
—¿Qué te parece irrelevante ahora, después de haber sido testigo privilegiada y adolorida del infierno?
—Ahora me parecen irrelevantes todas las veces que me he quejado por nimiedades, o que valoré en demasía cosas materiales, o los motivos por los cuales discutí con la gente que quiero. Ojalá les hubiera dicho más veces que los quiero…
—En medio de todo, ¿has tenido alguna alegría?
—Si, paradójicamente he tenido alegrías: primero, la fortuna de que a los lectores les ha llegado lo que he escrito, al menos así me lo han hecho saber. Y luego… el orgullo de mis padres.
Lety, como todos le llamamos, forma parte del equipo cubano que reporta desde Haití a raíz de la tragedia causada allí por el terremoto que devastó a esa hermana nación. Es la joven que aparece al centro de esta foto, tomada por el colega Juvenal Balán durante uno de los pocos momentos de alegría allí: al ser salvada una bebita que yacía bajo los escombros.La entrevista de Alina se titula RESPUESTAS DESDE EL INFIERNO DE ESTE MUNDO y su texto es el siguiente:
..................
Un amigo común había tendido el puente entre nosotras. Me contaba él sobre ella; y a ella sobre mí. Por eso el día que la joven periodista me abordó en un evento en el cual habíamos coincidido, bastó que se presentara con brevedad y con sonrisa tenue, límpida.
«Yo soy Leticia…», me dijo; y en instantes advertí que estaba frente a una muchacha delicada y sensible, y a la vez fuerte y tenaz, con la impronta de quien ha sido criada al amparo de una familia tibia.
Leticia Martínez Hernández está viviendo horas que ya le han marcado para siempre. Ha sido enviada por el diario Granma, donde ahora ocupa responsabilidades como Jefa de Información, hasta el sufrido pueblo de Haití. Y desde su sensibilidad, ella también sufre, y se impone ante una realidad que con toda justicia ha dado en llamar el infierno de este mundo.
He aprovechado el puente que ya existía entre ambas para preguntarle algunos detalles sobre una realidad que estremece desde las televisoras, pero que en vivo imagino inabarcable. Ella me ha devuelto con rapidez y humildad las interrogantes respondidas.
Reparo en que recibió el título que la acredita como licenciada en Periodismo en el año 2007. Y que nació en Santa Clara el 18 de abril de 1984. Es una vida que tiene al mundo por delante, ese mundo que por estos días le muestra, como verdadera prueba de fuego, escenas dantescas.
—¿Cómo son tus días en Haití, desde que sale el sol hasta que se pone? Enumérame, por favor, lo que haces.
—Son de mucho trabajo, de mucho agotamiento, sobre todo mental. Imagina que tengo que convivir con el dolor de la gente y luego llevarlo al papel. A veces me siento y me digo: ¿Cómo escribo de tal o más cual sensación? ¿Qué palabras utilizo para que la gente viva conmigo lo que sucede en Haití? Es muy agotador, y si a eso sumas que pienso que en el periódico esperan por mi trabajo… Mientras voy poniendo las palabras, las imágenes de terror pasan una a una por mi memoria.
«Duermo en una casa de campaña confortable. Me levanto bien temprano; desayuno (por suerte nuestro país ha garantizado la comida de todo el que está en Haití por estos días); me pongo pantalones, pulóver, tenis y el obligado nasobuco; agarro mi mochila y salimos a la calle.
«Desde el día anterior nos ponemos de acuerdo el equipo de periodistas que aquí estamos juntos (Televisión y Prensa Latina) y planificamos el trabajo que queremos hacer. Intentamos buscar historias por la mañana; aprovechar las primeras horas para luego sentarnos a escribir y transmitir temprano a nuestros medios.
«Todo resultó muy difícil en los primeros días. A veces eran las 11 de la noche y todavía estábamos buscando la forma de mandar los trabajos. Eran bastante los problemas de comunicación. Muchas veces tuve que escribir muy rápido, pues la carga de la computadora se agotaba, y eso resultaba muy estresante.
«Cuando ya el director tiene el trabajo en su mesa, entonces me baño y como; me acuesto bastante tarde, siempre luego de las 12 de la noche, preparando lo que quiero hacer para el día siguiente».
—¿Sueñas cuando duermes?
—En Haití no sueño. Ese fue uno de mis temores cuando recorrí las calles de Puerto Príncipe por vez primera. A cada paso me encontraba con un cadáver, con una mujer llorando, con un niño sufriendo. Nunca había visto a un muerto en toda mi vida; nunca había entrado a un hospital lleno de gente muriendo y sufriendo; nunca me había encontrado con tanto sufrimiento.
«Esa primera noche en Haití pensé que no dormiría pensando en tantas imágenes horrendas. Pero ha sucedido de otro modo: no tengo ni sueños ni pesadillas en Haití. Me acuesto con tanto cansancio que no sueño. Y no pasa un minuto antes de quedarme dormida. Creo que eso es lo mejor que puede pasarme».—¿En qué piensas la mayor parte del tiempo?
—Pienso en lo afortunada que soy, en cuánto tengo que agradecer a la vida por lo que tengo, por la paz en la cual vivo, por el bienestar de mi familia, por tener un techo donde guarecerme, por tener algo tan sencillo para nosotros como un médico, por tener un bocado de comida y no irme a la cama con el estómago vacío, y por haber estudiado lo que quería y por poder ejercerlo. Por no ver todo el tiempo las imágenes desgarradoras que hoy veo en Haití.
«También pienso en mis padres, en mis hermanos, mi padrastro, en mi novio y su constante preocupación porque me pueda suceder algo. Pienso en la mejor forma de convencerlos de que estoy bien. Y pienso en quienes me leen; me preocupo, me angustio por hacerles llegar lo que ven mis ojos, y me incomodo porque a veces no me alcanzan las palabras para describir todo lo que veo; creo que esa es mi mayor insatisfacción».
—¿Has sentido necesidad de autocontrolarte para no llorar, para mantener tu equilibrio?
—Todo el tiempo. Recuerdo que cuando salí del aeropuerto y comenzamos a recorrer las calles de Puerto Príncipe, comencé a ver a la gente corriendo desesperada de un lado para otro, y a toparme en la calle con montones de cadáveres.
«Eran montañas de cadáveres, y ese olor insoportable… Sentí necesidad de salir del carro en que iba y echarme a correr, regresar al aeropuerto y montarme de nuevo en el avión. Me preguntaba, ¿qué hago aquí?, y me decía que había entrado al mismísimo infierno. Ahí tuve que aguantarme las ganas de gritar para no parecer floja o inexperta entre mis colegas que habían vivido tantas veces desastres como los de Haití.
«Recordaba entonces cómo hacía pocas horas estaba en mi casa, escuchando música y conversando con mi novio y le decía: «Mientras nosotros estamos acá tranquilos, cuánta gente estará sufriendo en Haití…». No podía imaginar que rato después estaría pisando esta tierra y viendo con mis ojos ese sufrimiento.
«Tampoco olvido mi segundo día en Haití, cuando fui a uno de los hospitales y me encontré a un niñito tirado en el piso, encima de un cartón. Estaba pegado a una cerca y tenía su manita amarrada a ella, por donde le estaban pasando un suero. El niño temblaba como una hojita y el médico me explicaba que ya le habían puesto todos los medicamentos, pero que moriría de un momento a otro, pues sus venas estaban colapsadas.
«Me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Era la primera vez que veía cómo la muerte se adueñaba de alguien. Ciertamente el dolor de los niños me ha marcado mucho. En ese momento quise llorar, pero me apreté los ojos. Solo lo hice horas después cuando en otro de los hospitales encontré otro niñito sano, pero a la espera de su madre, a la cual estaban curando. Estaba tranquilo, sentadito en una silla, y se comía un pedazo de galleta como si fuera un manjar. Ahí sí tuve que sentarme y llorar. Había aguantado demasiado el llanto.
«He sentido miedo, mucho miedo, pero no un miedo paralizante, y no durante todo el tiempo. Determinadas situaciones me han dado temor, pero ante esas nunca he llorado. Las veces que he sentido ganas de hacerlo ha sido ante el dolor de los demás».
—Has visto mucho en muy pocas horas. ¿Qué imagen se te quedará prendida para siempre, como una quemada en la memoria?
—Definitivamente la mirada de los niños. Creo que nunca olvidaré eso. El llanto de un niño en el hospital El Renacimiento… El bebé gritaba para que su mamá lo atendiera, pero la mujer estaba moribunda y no tenía fuerzas para cargarlo. Ese llanto desesperado y desgarrante creo que me perseguirá siempre.
—¿Qué ha pasado contigo, dentro de tu espíritu, después de esta experiencia?
—No sé si es una paradoja, pero esta tragedia me ha enriquecido espiritualmente. Creo que convivir con el dolor de la gente me ha hecho más humana. He aprendido a valorar más lo que tengo. Aunque ¿sabes algo? todavía no logro definir qué ha pasado conmigo exactamente, sigo pisando el infierno de este mundo, y cada día veo algo más estremecedor.
«Cuando llegue a mi Cuba bella, entonces sabré qué ha pasado conmigo; acá me he construido una coraza para poder soportar tanto dolor, y creo que todavía no me desprendo de ella. Esta pregunta házmela cuando llegue a mi país y vuelva a estar con los míos».—¿Qué te parece irrelevante ahora, después de haber sido testigo privilegiada y adolorida del infierno?
—Ahora me parecen irrelevantes todas las veces que me he quejado por nimiedades, o que valoré en demasía cosas materiales, o los motivos por los cuales discutí con la gente que quiero. Ojalá les hubiera dicho más veces que los quiero…
—En medio de todo, ¿has tenido alguna alegría?
—Si, paradójicamente he tenido alegrías: primero, la fortuna de que a los lectores les ha llegado lo que he escrito, al menos así me lo han hecho saber. Y luego… el orgullo de mis padres.
jueves, enero 21, 2010
EU: ¿CUÁL ES EL TEMOR?
Todo indica que a Estados Unidos no le agrada la presencia de medios como Venezolana de Televisión (VTV) en el escenario directo de los acontecimientos.
Marines de la 82 División Aerotransportada han impedido el acceso de esa televisora a hospitales donde reciben asistencia médica haitianos víctimas del sismo que destrozó al empobrecido país caribeño.
De acuerdo con un despacho de Prensa Latina, tal irregularidad fue denunciada por reporteros del equipo que envió Venezolana de Televisión hacia Haití, para ofrecerle cobertura a la solidaria ayuda que ofrecen allí numerosas naciones.
Frente a esa intransigencia norteamericana vale la pena preguntarse a qué le temen las “autoridades” del imperio.
Y tal vez una escueta frase resuma lo que todo el mundo sabe: Le temen a la verdad: una verdad que –según despachos de prensa- supera ya los 11 000 efectivos militares, armados hasta los dientes (o lo que es igual: con dientes hasta en las armas), cuyo número final nadie podría vaticinar, ni siquiera con aproximada “exactitud”.
Le temen a que siga trascendiendo el modo en que ellos se adjudican el derecho que nadie les ha concedido para adueñarse del aeropuerto, decidir qué nave aterriza y cuál no, quién entra, quién sale, o cómo se las ingenian para retardar, entorpecer o hacer agónicamente lentas las operaciones de ayuda, socorro y abastecimiento desde el exterior…
No le conviene a la Casa Blanca que circulen imágenes de sus marines maltratando a la misma población que simulan ayudar, o tomando el Palacio Presidencial mediante efectivos transportados en helicópteros de guerra ante la mirada atónita de rostros hambrientos que no necesitan pólvora, sino medicamentos; no piden armas, sino agua y alimentos; no desean ocupación militar arropada bajo pelambre de ovejos, sino la libertad preconizada por esos mismos soldados que plantan la bota sobre el suelo y los derechos haitianos…
Cualquier imagen de médicos cubanos, por ejemplo, haciendo milagros científicos y humanos en medio de las más adversas condiciones para el ejercicio de la profesión, sería un golpe al rostro de la mentira o, en el “mejor” de los casos, a ese silencio predilecto tan bien adobado a la usanza del periodismo made in USA. Y, por lo tanto, no conviene ese tipo de reporte.
Tampoco es bueno que a medios de prensa verdaderamente serios se les ocurra “abrir ojos” en torno a intenciones norteamericanas (no tan sanas como los vendajes, estetoscopios y quirófanos de otras nacionalidades), cuya prolongación a tiempo indefinido en Haití tampoco alguien puede precisar, sobre todo porque este largometraje de aparente ficción pero muy cruda realidad pareciera un regalo de la naturaleza, ¿o quién lo duda?: un autorregalo del propio imperio, para plantar nuevas bases (de muerte) al estilo de aquellas en Colombia, amordazar más a la región y cercar más tensiones sobre Cuba.
En fin, detrás de esa desaforada carrera sobre Haití, acciones de ocupación y fobia hacia medios generadores de verdades, podría estar el temor de Estados Unidos frente a realidades y “misterios” que acaso permanecen sepultados bajo los escombros, entre la fetidez de cadáveres que quizás un día se levanten, como sombras, para dar luz en torno a este inesperado, extraño y descomunal sismo, que mientras más dudas e interrogantes abre en la comunidad internacional, más incrementa y acentúa lo único que sabe hacer “muy bien” la política de Washington: desatar la presencia directa y arrogante de marines, la ocupación militar, la disposición siempre instantánea de matar.
Marines de la 82 División Aerotransportada han impedido el acceso de esa televisora a hospitales donde reciben asistencia médica haitianos víctimas del sismo que destrozó al empobrecido país caribeño.
De acuerdo con un despacho de Prensa Latina, tal irregularidad fue denunciada por reporteros del equipo que envió Venezolana de Televisión hacia Haití, para ofrecerle cobertura a la solidaria ayuda que ofrecen allí numerosas naciones.
Frente a esa intransigencia norteamericana vale la pena preguntarse a qué le temen las “autoridades” del imperio.
Y tal vez una escueta frase resuma lo que todo el mundo sabe: Le temen a la verdad: una verdad que –según despachos de prensa- supera ya los 11 000 efectivos militares, armados hasta los dientes (o lo que es igual: con dientes hasta en las armas), cuyo número final nadie podría vaticinar, ni siquiera con aproximada “exactitud”.Le temen a que siga trascendiendo el modo en que ellos se adjudican el derecho que nadie les ha concedido para adueñarse del aeropuerto, decidir qué nave aterriza y cuál no, quién entra, quién sale, o cómo se las ingenian para retardar, entorpecer o hacer agónicamente lentas las operaciones de ayuda, socorro y abastecimiento desde el exterior…
No le conviene a la Casa Blanca que circulen imágenes de sus marines maltratando a la misma población que simulan ayudar, o tomando el Palacio Presidencial mediante efectivos transportados en helicópteros de guerra ante la mirada atónita de rostros hambrientos que no necesitan pólvora, sino medicamentos; no piden armas, sino agua y alimentos; no desean ocupación militar arropada bajo pelambre de ovejos, sino la libertad preconizada por esos mismos soldados que plantan la bota sobre el suelo y los derechos haitianos…
Cualquier imagen de médicos cubanos, por ejemplo, haciendo milagros científicos y humanos en medio de las más adversas condiciones para el ejercicio de la profesión, sería un golpe al rostro de la mentira o, en el “mejor” de los casos, a ese silencio predilecto tan bien adobado a la usanza del periodismo made in USA. Y, por lo tanto, no conviene ese tipo de reporte.
Tampoco es bueno que a medios de prensa verdaderamente serios se les ocurra “abrir ojos” en torno a intenciones norteamericanas (no tan sanas como los vendajes, estetoscopios y quirófanos de otras nacionalidades), cuya prolongación a tiempo indefinido en Haití tampoco alguien puede precisar, sobre todo porque este largometraje de aparente ficción pero muy cruda realidad pareciera un regalo de la naturaleza, ¿o quién lo duda?: un autorregalo del propio imperio, para plantar nuevas bases (de muerte) al estilo de aquellas en Colombia, amordazar más a la región y cercar más tensiones sobre Cuba.
En fin, detrás de esa desaforada carrera sobre Haití, acciones de ocupación y fobia hacia medios generadores de verdades, podría estar el temor de Estados Unidos frente a realidades y “misterios” que acaso permanecen sepultados bajo los escombros, entre la fetidez de cadáveres que quizás un día se levanten, como sombras, para dar luz en torno a este inesperado, extraño y descomunal sismo, que mientras más dudas e interrogantes abre en la comunidad internacional, más incrementa y acentúa lo único que sabe hacer “muy bien” la política de Washington: desatar la presencia directa y arrogante de marines, la ocupación militar, la disposición siempre instantánea de matar.miércoles, enero 20, 2010
SOMBRA DE MUERTE
Después del verdadero infierno en que el terremoto sumió a Haití, otra sombra de muerte gravita sobre ese sufrido y hambriento pueblo.
Esta foto, tomada de Internet, no puede ser más elocuente.

Esta foto, tomada de Internet, no puede ser más elocuente.

viernes, enero 15, 2010
VERSOS VERSUS TERRORISMO
A mí ha llegado un interesante mensaje en versos octosílabos. Su autor no es poeta, artista o intelectual alguno, sino un modesto trabajador de la corresponsalía con que cuenta la Agencia de Información Nacional (AIN), en Las Tunas.

Se llama Henry Rodríguez Borjas y labora como chofer del auto o de la moto con que cuenta ese medio de prensa.
Aquí traigo el contenido de ese correo, como expresión de la sensibilidad que también tienen otros trabajadores de la prensa cubana, no vinculados precisamente al ejercicio directo del periodismo.
DÉCIMAS ANTITERRORISTAS
En su lista del terror
nos ha puesto nuevamente
ese gobierno insolente
que es la cuna del horror
están en un grave error
pues aquí sembramos vidas
no albergamos a homicidas
que se suelen esconder
y siempre han querido ver
nuestras glorias destruidas.
Llevamos varias misiones
que a toda América alcanzan
los cubanos no se cansan
de cosechar corazones.
Son falsas acusaciones
pues es de vidrio aquel techo
temen verlo un día desecho
mientras mi país avanza
clavándonos como lanza
en el centro de su pecho.
En lista de terrorismo
nos han querido poner
pero vamos a vencer
con honor y patriotismo
que sepa el imperialismo
que Cuba es nido de amores
donde se empinan las flores
del internacionalismo
porque en nuestro socialismo
viven niños soñadores
cada vez hay más clamores
por esos Cinco patriotas
que ya son Cinco derrotas
frente a aquellos perdedores
renacen nuevos fulgores
en nuestro fértil vergel
a mi patria le soy fiel
desprecio al capitalismo
en Cuba no hay terrorismo
gritemos ¡Viva Fidel!
Henry Rodríguez Borjas
Trabajador de la Agencia de Información Nacional
Corresponsalía de Las Tunas

Se llama Henry Rodríguez Borjas y labora como chofer del auto o de la moto con que cuenta ese medio de prensa. Aquí traigo el contenido de ese correo, como expresión de la sensibilidad que también tienen otros trabajadores de la prensa cubana, no vinculados precisamente al ejercicio directo del periodismo.
DÉCIMAS ANTITERRORISTAS
En su lista del terror
nos ha puesto nuevamente
ese gobierno insolente
que es la cuna del horror
están en un grave error
pues aquí sembramos vidas
no albergamos a homicidas
que se suelen esconder
y siempre han querido ver
nuestras glorias destruidas.
Llevamos varias misiones
que a toda América alcanzan
los cubanos no se cansan
de cosechar corazones.
Son falsas acusaciones
pues es de vidrio aquel techo
temen verlo un día desecho
mientras mi país avanza
clavándonos como lanza
en el centro de su pecho.
En lista de terrorismo
nos han querido poner
pero vamos a vencer
con honor y patriotismo
que sepa el imperialismo
que Cuba es nido de amores
donde se empinan las flores
del internacionalismo
porque en nuestro socialismo
viven niños soñadores
cada vez hay más clamores
por esos Cinco patriotas
que ya son Cinco derrotas
frente a aquellos perdedores
renacen nuevos fulgores
en nuestro fértil vergel
a mi patria le soy fiel
desprecio al capitalismo
en Cuba no hay terrorismo
gritemos ¡Viva Fidel!
Henry Rodríguez Borjas
Trabajador de la Agencia de Información Nacional
Corresponsalía de Las Tunas
domingo, enero 03, 2010
HABRÁ MÁS POESÍA
Estas son las realidades que no comprenden, y que jamás podrán entender, quienes odian a Cuba…
Como la caricatura de Gerardo Hernández (entrada anterior) tampoco necesita explicación alguna este regalo de Tony Guerrero:
¡HABRÁ MÁS POESÍA!
Por Antonio Guerrero
¡Habrá más poesía!
Porque nuestra razón
Es ola gigantesca,
Es corcel volador;
Porque sobre los muros
Del tiempo y la prisión
Yo puedo contemplar
Como brota una flor;
Porque en la lejanía,
A solas, mi dolor
Se transforma en un ave
Trinando una canción;
Porque aún yo conservo
El perfume y color
De la breve mañana
De mi último adiós;
Porque más que importarme
Lo que pueda hacer Dios,
A mi me tiene vivo
Lo que hagamos tú y yo;
Porque como un murmullo,
Cómo un volcán con voz
Se eleva, crece y arde
En mi la inspiración;
Porque sin libertad
Yo tengo algo mejor
Que agita las ideas
Del alma al corazón,
Que en la lidia de luz
Me hace ser vencedor;
Yo tengo lo que engendra
La armonía: ¡Tengo Amor!
Como la caricatura de Gerardo Hernández (entrada anterior) tampoco necesita explicación alguna este regalo de Tony Guerrero:¡HABRÁ MÁS POESÍA!
¡Habrá más poesía!
Porque nuestra razón
Es ola gigantesca,
Es corcel volador;
Porque sobre los muros
Del tiempo y la prisión
Yo puedo contemplar
Como brota una flor;
Porque en la lejanía,
A solas, mi dolor
Se transforma en un ave
Trinando una canción;
Porque aún yo conservo
El perfume y color
De la breve mañana
De mi último adiós;
Porque más que importarme
Lo que pueda hacer Dios,
A mi me tiene vivo
Lo que hagamos tú y yo;
Porque como un murmullo,
Cómo un volcán con voz
Se eleva, crece y arde
En mi la inspiración;
Porque sin libertad
Yo tengo algo mejor
Que agita las ideas
Del alma al corazón,
Que en la lidia de luz
Me hace ser vencedor;
Yo tengo lo que engendra
La armonía: ¡Tengo Amor!
viernes, enero 01, 2010
De Gerardo Hernández: A BUEN ENTENDEDOR...

Con mucha alegría he visto en mi buzón esta caricatura hecha por Gerardo Hernández Nordelo.
Como otras tantas, fue igualmente concebida al sur de las rejas donde los enemigos de Cuba confinan desde hace más de once años su cuerpo… pero no su talento ni sus convicciones.
Tampoco esta nueva obra necesita comentario.
A buen entendedor, con un dibujo así basta.
martes, diciembre 29, 2009
RIQUEZAS HUMANAS
Debe ser porque estamos coronando, mucho mejor que otros, un año más, aún cuando quizás nunca gravitaron sobre la especie humana tantas “miserias o calamidades ambientales” a la vez.
Basta volver la mirada hacia las prolongadas sequías: acaso incomparables con ese fenómeno en otras regiones del Planeta, pero causantes también de no pocas penurias entre miles y miles de familias cubanas.
Abiertas están sobre la piel del Archipiélago las cuchilladas por donde los huracanes desangraron más de 10 000 millones de dólares, con enormes daños, privaciones y secuelas, hasta el mismísimo hogar.
No estamos ajenos al peligro del virus de la influenza A H1N1, que provoca muertes sin respetar fronteras de ningún tipo.
El Aedes Aegyptis sigue presto a cobrar el precio del descuido entre quienes olvidan que solo con medidas extremas y permanentes, entre todos, es posible derrotar a ese vector.
Súmese la conjuntivitis, quizás no tan descarnada, pero sí muy capaz de “descarnar” la alegría en cualquier hogar.
Preocupantes son los vaticinios en torno al calentamiento global, deshielo polar, aumento en el nivel de las aguas, penetraciones del mar, movimientos telúricos y oceánicos, alza de temperaturas, depauperación de suelos, lluvias ácidas, más sequía…
Tales noticias proliferan en medio de inmensos desembolsos imperiales para guerra, y de una crisis generada por la codicia capitalista, que acentúa hambre, enfermedades, vicio, muerte.
Como realidades, todas esas —y aún más— están ahí. Y nosotros —tan “plantados” como siempre— ¡aquí!
Como cada Primero de Enero, la historia nos vuelve a tocar el hombro en este 2010. Que tampoco en su curso encuentren las calamidades naturales aliado alguno en miserias de fondo humano.
La hora es de cerrar fila, unir voluntades, trabajar más, apelar a valores heredados de nuestros más genuinos ancestros…
No cabe, a ras de hogar, barrio, pueblo y nación, una actitud distinta de la que sigue protagonizando Cuba, mediante acciones de solidaridad hacia los más necesitados, no importa dónde.
A diferencia del egoísmo rapaz que genera el modelo (nada referente) del capitalismo, los cubanos seguimos multiplicando panes y peces, como las familias tuneras que todavía alojan a cientos de personas damnificadas por los huracanes.
Repítase, en miles, la actitud de Modesta y René Leyva, ofreciendo su refrigerador hasta que Chely y Castillo tuvieron el suyo.
De cubanos es lo que hace el jubilado Félix Marrero, quien lleva y busca de la escuela a los mellizos Aisbel y Aismel para que la madre de ambos enfrente mejor al Aedes; la preocupación del barrio mientras la bebita de Zenia estaba ingresada, el ímpetu con que combatientes y vecinos repararon y pintaron la casa de Eunomia: madre del mártir Ramón López Peña…
jueves, diciembre 24, 2009
CINCO CUBANOS A LO MÁS ALTO
Dentro de unas horas, este 25 de diciembre, tres jóvenes argentinos iniciarán el ascenso hacia el Pico del Aconcagua: a casi 7 000 metros sobre el nivel del mar.Numerosos sitios digitales y otros medios de prensa, se han hecho eco de la noticia… y no es por gusto.
Esa difícil escalada no se sustenta en el espíritu de aventura que suele signar a muchas personas en esa etapa juvenil de vida.
El propósito de la expedición es reclamar desde el llamado Techo de América, el justo derecho a la libertad de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos, prisioneros por absurdas razones políticas en cárceles norteamericanas desde hace más de once años.De acuerdo con una información difundida en el boletín del Comité Internacional por la libertad de los Cinco, uno de los jóvenes que escalará esa elevación se nombra Santiago Vega y funge como conductor radial y televisivo, particularidad que acentúa el sentimiento de solidaridad dentro del gremio periodístico latinoamericano en torno a las más justas causas.
Lo acompañarán en el ascenso Aldo Bonavitta, empleado bancario y Alcides Bonavitta, militante social, residentes todos en la provincia argentina de Neuquén.
Como expresión de su apego al clamor internacional que exige la excarcelación e inmediato regreso a Cuba de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, la solidaria expedición plantará en la cumbre del Aconcagua una bandera con el logotipo de los Cinco: creado por Gerardo Hernández Nordelo tras las rejas de la injusta prisión.
Admiradores de la tenacidad y del ejemplo que sigue irradiando Ernesto Che Guevara (paradigma de la juventud en Argentina, Cuba, el continente y el mundo) los tres alpinistas desafiarán los rigores de un microclima caracterizado por temperaturas sumamente bajas, fuertes nevadas, tormentas repentinas y vientos de gran intensidad, que tornan más difícil el ascenso.La cima del Aconcagua se encuentra muy cerca de la frontera con Chile, de la ruta internacional hacia ese país, y forma parte del llamado circuito mundial de las Siete Cumbres.
lunes, diciembre 14, 2009
DE FIDEL A CHÁVEZ
Mensaje de Fidel a Hugo Chávez, leído por el Presidente venezolano durante la clausura de la VIII Cumbre del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América)
14 Diciembre 2009
Querido Hugo:
Hoy se cumplen 15 años de nuestro encuentro en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 14 de diciembre de 1994. La noche antes te había esperado en la escalerilla del avión que te trajo a Cuba.
Conocía de tu levantamiento en armas contra el gobierno pro yanki de Venezuela. A Cuba habían llegado noticias de tus ideas cuando guardabas prisión, y al igual que nosotros, te consagrabas a la profundización del pensamiento revolucionario que te llevó al levantamiento del 4 de febrero de 1992.
En el Aula Magna, de forma espontánea y transparente, vertiste las ideas bolivarianas que llevabas dentro, y te condujeron, en las condiciones específicas de tu país y de nuestra época, a la lucha por la independencia de Venezuela contra la tiranía del imperio. Después del esfuerzo de Bolívar y demás colosos que llenos de sueños lucharon contra el yugo colonial español, la independencia de Venezuela era solo ridícula apariencia.
Ningún minuto de la historia es igual a otro; ninguna idea o acontecimiento humano puede ser juzgado fuera de su propia época. Tanto tú, como yo, partimos de conceptos que fueron evolucionando a lo largo de milenios, pero tienen mucho de común con la historia lejana o reciente en la que la división de la sociedad en amos y esclavos, explotadores y explotados, opresores y oprimidos fue siempre antipática y odiosa. En la época actual constituye la mayor vergüenza y la principal causa de la infelicidad y el sufrimiento de los seres humanos.
Cuando la productividad del trabajo, apoyada hoy en la tecnología y la ciencia, se multiplicó por decenas y en algunos aspectos cientos y hasta miles de veces, tales y tan injustas diferencias debían desaparecer.
Tú, yo y con nosotros millones de venezolanos y cubanos compartimos esas ideas.
Tú partiste de los principios cristianos que te inculcaron y un carácter rebelde; yo, de las ideas de Marx y un carácter también rebelde.
Hay principios éticos universalmente admitidos que son válidos tanto para un cristiano, como para un marxista.
Desde ese punto de partida, las ideas revolucionarias se enriquecen constantemente con el estudio y la experiencia.
Es conveniente señalar que nuestra sincera y revolucionaria amistad surge cuando tú no eras Presidente de Venezuela. Nunca te solicité nada. Cuando el movimiento bolivariano obtiene la victoria en las elecciones de 1999, el petróleo valía menos de 10 dólares el barril. Lo recuerdo bien porque me invitaste a tu toma de posesión.
El apoyo tuyo a Cuba fue espontáneo, como lo fue siempre nuestra cooperación con el hermano pueblo de Venezuela.
En pleno Período Especial, cuando la URSS se derrumbó, el imperio endureció su brutal bloqueo contra nuestro pueblo. En un momento determinado los precios del combustible se elevaron y nuestros suministros se dificultaban. Tú garantizaste el abastecimiento comercial seguro y estable a nuestro país.
No podemos olvidar que después del golpe político contra la Revolución Bolivariana en abril del 2002, y tu brillante victoria frente al golpe petrolero a fines de ese mismo año, los precios se elevaron por encima de 60 dólares el barril, nos ofreciste entonces suministro de combustible y facilidades de pago. Bush era ya Presidente de Estados Unidos y fue el autor de aquellas ilegales y traidoras acciones contra el pueblo de Venezuela.
Recuerdo cuánto te indignó que exigiera mi salida de México como condición para aterrizar en ese sufrido país, donde tú y yo asistíamos a una conferencia internacional de Naciones Unidas en la que también él debía participar.
A la Revolución Bolivariana no le perdonarán nunca su apoyo a Cuba cuando el imperio imaginó que nuestro pueblo, después de casi medio siglo de resistencia heroica, caería de nuevo en sus manos. En Miami, la contrarrevolución reclamaba tres días de licencia para matar revolucionarios, tan pronto se instaurara el gobierno de transición en Cuba que Bush exigía.
Han transcurrido 10 años de ejemplar y fructífera cooperación entre Venezuela y Cuba. El ALBA nació en ese período. Había fracasado el ALCA -promovido por Estados Unidos- pero el imperio está de nuevo a la ofensiva.
El golpe de Estado en Honduras y el establecimiento de siete bases militares en Colombia, son hechos recientes ocurridos con posterioridad a la toma de posesión del nuevo Presidente de Estados Unidos. Su predecesor había restablecido ya la IV Flota, medio siglo después de finalizada la última contienda mundial y no existía ni Guerra Fría, ni la Unión Soviética. Son obvias las intenciones reales del imperio, esta vez, bajo la sonrisa amable y el rostro afroamericano de Barack Obama.
Daniel Ortega explicó ayer cómo el golpe en Honduras determinó el debilitamiento y la conducta de los miembros del Sistema de la Integración Centroamericana.
El imperio moviliza tras si a las fuerzas derechistas de América Latina para golpear a Venezuela, y con ella, a los Estados del ALBA. Si de nuevo se apodera de los cuantiosos recursos petroleros y gasíferos de la Patria de Bolívar, los países del Caribe anglófono y otros de Centroamérica perderán las generosas condiciones de suministro que hoy le ofrece la Venezuela revolucionaria.
Hace unos días, después del discurso pronunciado por el presidente Barack Obama, en la escuela militar de West Point, para anunciar el envío de 30 mil soldados a la guerra de Afganistán, escribí una Reflexión en la que calificaba de acto cínico aceptar el Premio Nobel de la Paz cuando ya había adoptado esa decisión.
El pasado 10 de diciembre, al pronunciar en Oslo el discurso de aceptación, hizo afirmaciones que constituyen un ejemplo de la lógica y el pensamiento imperialista. ".soy responsable por desplegar a miles de jóvenes a pelear en un país distante. Algunos matarán. A otros los matarán.", afirmó, tratando de presentar como una "guerra justa" la brutal carnicería que lleva a cabo en aquel distante país, donde la mayoría de los que perecen, son pobladores indefensos de las aldeas donde estallan las bombas lanzadas por aviones no tripulados.
Después de esas frases, pronunciadas entre las primeras, dedica más de 4 600 palabras a presentar su carnicería de civiles como guerra justa. "En las guerras de hoy -afirmó- mueren muchos más civiles que soldados".
Sobrepasan el millón de civiles no combatientes que han muerto ya en Iraq y Afganistán y en la frontera de Pakistán.
En ese mismo discurso elogia a Nixon y a Reagan, como personajes ilustres, sin detenerse a recordar que uno lanzó más de un millón de toneladas de bombas sobre Vietnam, y el otro hizo estallar por medios electrónicos el gasoducto de Siberia bajo la apariencia de un accidente. Fue tan fuerte y destructiva la explosión que los equipos monitores de las pruebas nucleares lo registraron.
El discurso pronunciado en Oslo se diferencia del de West Point, porque el pronunciado en la academia militar estaba mejor elaborado y declamado. En el de la capital Noruega, el rostro del orador expresaba la conciencia de la falsedad de sus palabras.
Tampoco el momento y las circunstancias eran iguales. Oslo, se ubica en las proximidades de Copenhague. En este punto, tiene lugar la importantísima Conferencia sobre el Cambio Climático, donde sé que tú y Evo piensan asistir. En aquel lugar se libra en estos momentos la batalla política más importante de la historia humana. Allí se puede apreciar en toda su magnitud, cuánto daño ha ocasionado el capitalismo desarrollado a la humanidad. Hoy, ésta debe luchar desesperadamente no solo por la justicia, sino también por la supervivencia de la especie.
Seguí de cerca la reunión del ALBA. Los felicito a todos. Disfruté mucho al ver tantos y tan queridos amigos elaborando ideas y luchando unidos. Los felicito a todos.

¡Hasta la victoria siempre!
Un fuerte abrazo
Fidel Castro Ruz
Diciembre 14 de 2009
....... .......
(Tomado del periódico Granma)
14 Diciembre 2009
Querido Hugo:
Hoy se cumplen 15 años de nuestro encuentro en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 14 de diciembre de 1994. La noche antes te había esperado en la escalerilla del avión que te trajo a Cuba.Conocía de tu levantamiento en armas contra el gobierno pro yanki de Venezuela. A Cuba habían llegado noticias de tus ideas cuando guardabas prisión, y al igual que nosotros, te consagrabas a la profundización del pensamiento revolucionario que te llevó al levantamiento del 4 de febrero de 1992.
En el Aula Magna, de forma espontánea y transparente, vertiste las ideas bolivarianas que llevabas dentro, y te condujeron, en las condiciones específicas de tu país y de nuestra época, a la lucha por la independencia de Venezuela contra la tiranía del imperio. Después del esfuerzo de Bolívar y demás colosos que llenos de sueños lucharon contra el yugo colonial español, la independencia de Venezuela era solo ridícula apariencia.
Ningún minuto de la historia es igual a otro; ninguna idea o acontecimiento humano puede ser juzgado fuera de su propia época. Tanto tú, como yo, partimos de conceptos que fueron evolucionando a lo largo de milenios, pero tienen mucho de común con la historia lejana o reciente en la que la división de la sociedad en amos y esclavos, explotadores y explotados, opresores y oprimidos fue siempre antipática y odiosa. En la época actual constituye la mayor vergüenza y la principal causa de la infelicidad y el sufrimiento de los seres humanos.
Cuando la productividad del trabajo, apoyada hoy en la tecnología y la ciencia, se multiplicó por decenas y en algunos aspectos cientos y hasta miles de veces, tales y tan injustas diferencias debían desaparecer.
Tú, yo y con nosotros millones de venezolanos y cubanos compartimos esas ideas.
Tú partiste de los principios cristianos que te inculcaron y un carácter rebelde; yo, de las ideas de Marx y un carácter también rebelde.
Hay principios éticos universalmente admitidos que son válidos tanto para un cristiano, como para un marxista.
Desde ese punto de partida, las ideas revolucionarias se enriquecen constantemente con el estudio y la experiencia.
Es conveniente señalar que nuestra sincera y revolucionaria amistad surge cuando tú no eras Presidente de Venezuela. Nunca te solicité nada. Cuando el movimiento bolivariano obtiene la victoria en las elecciones de 1999, el petróleo valía menos de 10 dólares el barril. Lo recuerdo bien porque me invitaste a tu toma de posesión.
El apoyo tuyo a Cuba fue espontáneo, como lo fue siempre nuestra cooperación con el hermano pueblo de Venezuela.
En pleno Período Especial, cuando la URSS se derrumbó, el imperio endureció su brutal bloqueo contra nuestro pueblo. En un momento determinado los precios del combustible se elevaron y nuestros suministros se dificultaban. Tú garantizaste el abastecimiento comercial seguro y estable a nuestro país.
No podemos olvidar que después del golpe político contra la Revolución Bolivariana en abril del 2002, y tu brillante victoria frente al golpe petrolero a fines de ese mismo año, los precios se elevaron por encima de 60 dólares el barril, nos ofreciste entonces suministro de combustible y facilidades de pago. Bush era ya Presidente de Estados Unidos y fue el autor de aquellas ilegales y traidoras acciones contra el pueblo de Venezuela.
Recuerdo cuánto te indignó que exigiera mi salida de México como condición para aterrizar en ese sufrido país, donde tú y yo asistíamos a una conferencia internacional de Naciones Unidas en la que también él debía participar.
A la Revolución Bolivariana no le perdonarán nunca su apoyo a Cuba cuando el imperio imaginó que nuestro pueblo, después de casi medio siglo de resistencia heroica, caería de nuevo en sus manos. En Miami, la contrarrevolución reclamaba tres días de licencia para matar revolucionarios, tan pronto se instaurara el gobierno de transición en Cuba que Bush exigía.
Han transcurrido 10 años de ejemplar y fructífera cooperación entre Venezuela y Cuba. El ALBA nació en ese período. Había fracasado el ALCA -promovido por Estados Unidos- pero el imperio está de nuevo a la ofensiva.
El golpe de Estado en Honduras y el establecimiento de siete bases militares en Colombia, son hechos recientes ocurridos con posterioridad a la toma de posesión del nuevo Presidente de Estados Unidos. Su predecesor había restablecido ya la IV Flota, medio siglo después de finalizada la última contienda mundial y no existía ni Guerra Fría, ni la Unión Soviética. Son obvias las intenciones reales del imperio, esta vez, bajo la sonrisa amable y el rostro afroamericano de Barack Obama.
Daniel Ortega explicó ayer cómo el golpe en Honduras determinó el debilitamiento y la conducta de los miembros del Sistema de la Integración Centroamericana.
El imperio moviliza tras si a las fuerzas derechistas de América Latina para golpear a Venezuela, y con ella, a los Estados del ALBA. Si de nuevo se apodera de los cuantiosos recursos petroleros y gasíferos de la Patria de Bolívar, los países del Caribe anglófono y otros de Centroamérica perderán las generosas condiciones de suministro que hoy le ofrece la Venezuela revolucionaria.
Hace unos días, después del discurso pronunciado por el presidente Barack Obama, en la escuela militar de West Point, para anunciar el envío de 30 mil soldados a la guerra de Afganistán, escribí una Reflexión en la que calificaba de acto cínico aceptar el Premio Nobel de la Paz cuando ya había adoptado esa decisión.
El pasado 10 de diciembre, al pronunciar en Oslo el discurso de aceptación, hizo afirmaciones que constituyen un ejemplo de la lógica y el pensamiento imperialista. ".soy responsable por desplegar a miles de jóvenes a pelear en un país distante. Algunos matarán. A otros los matarán.", afirmó, tratando de presentar como una "guerra justa" la brutal carnicería que lleva a cabo en aquel distante país, donde la mayoría de los que perecen, son pobladores indefensos de las aldeas donde estallan las bombas lanzadas por aviones no tripulados.
Después de esas frases, pronunciadas entre las primeras, dedica más de 4 600 palabras a presentar su carnicería de civiles como guerra justa. "En las guerras de hoy -afirmó- mueren muchos más civiles que soldados".
Sobrepasan el millón de civiles no combatientes que han muerto ya en Iraq y Afganistán y en la frontera de Pakistán.
En ese mismo discurso elogia a Nixon y a Reagan, como personajes ilustres, sin detenerse a recordar que uno lanzó más de un millón de toneladas de bombas sobre Vietnam, y el otro hizo estallar por medios electrónicos el gasoducto de Siberia bajo la apariencia de un accidente. Fue tan fuerte y destructiva la explosión que los equipos monitores de las pruebas nucleares lo registraron.
El discurso pronunciado en Oslo se diferencia del de West Point, porque el pronunciado en la academia militar estaba mejor elaborado y declamado. En el de la capital Noruega, el rostro del orador expresaba la conciencia de la falsedad de sus palabras.
Tampoco el momento y las circunstancias eran iguales. Oslo, se ubica en las proximidades de Copenhague. En este punto, tiene lugar la importantísima Conferencia sobre el Cambio Climático, donde sé que tú y Evo piensan asistir. En aquel lugar se libra en estos momentos la batalla política más importante de la historia humana. Allí se puede apreciar en toda su magnitud, cuánto daño ha ocasionado el capitalismo desarrollado a la humanidad. Hoy, ésta debe luchar desesperadamente no solo por la justicia, sino también por la supervivencia de la especie.
Seguí de cerca la reunión del ALBA. Los felicito a todos. Disfruté mucho al ver tantos y tan queridos amigos elaborando ideas y luchando unidos. Los felicito a todos.

¡Hasta la victoria siempre!
Un fuerte abrazo
Fidel Castro Ruz
Diciembre 14 de 2009
....... .......
(Tomado del periódico Granma)