jueves, noviembre 16, 2017

 

RUIDO POR LA CULATA DEL OÍDO




Si no fuera por la gravedad que subyace en el plano de posibles intenciones, por el irrespeto que entraña y por la seriedad con que, a pesar de todo, Cuba lo ha enfrentado, el “ruido” armado por Washington acerca de una supuesta agresión sónica (acústica) contra diplomáticos norteamericanos en La Habana, daría risa.


Creíble, al parecer, solo por quienes lo echaron a remar, el asunto ha continuado ocupando a expertos e investigadores.

Unos 2 000 físicos, ingenieros en telecomunicación, especialistas en medicina interna, neurología, 
otorrinolaringología, neurofisiología, audiología, epidemiología, salud ambiental, entomología,  psicología y sociología, entre otros, han invertido (perdido) tiempo detrás de una evidencia que jamás aparecerá, porque sencillamente en Cuba no existen las armas sónicas, no se fabrican, no se importan ni se exportan, tal y como afirma el teniente coronel Roberto Caballero, investigador de la Dirección General de Investigación Criminal y Operaciones del Ministerio del Interior, uno de los participantes en las pesquisas.

Es curioso que no solo personal cubano desestime la ilusa posibilidad de que síntomas como los referidos por diplomáticos estadounidenses (náuseas, cefalea, trastornos del equilibrio, pérdida auditiva, dolor facial y abdominal,  perturbaciones de la memoria y conmoción cerebral) sean consecuencia de supuestos ataques acústicos, preparados con toda intención.

Tal hipótesis —frágil cimiento para que la administración Trump retirara a parte de sus representantes en La Habana y expulsara a 17 funcionarios cubanos de Washington— tampoco halla sustento entre científicos y expertos del mundo, incluidos estadounidenses, quienes, como publica Granma, han señalado las incongruencias de los síntomas, el contexto de los incidentes y las causas esgrimidas.

Son, en verdad, tantas las “rarezas” que a personalidades como el Dr. Miguel Ángel Arráez, presidente de la Sociedad Española de Neurocirugía, el asunto le “parece más una historiade ciencia ficción vinculada con el mundo de los platillos volantes” 

Debe ser muy incómodo tratar de emprender un estudio serio, cuando el demandante apenas presenta un documento carente de pruebas objetivas y de rigor científico que respalden su tesis, grabaciones donde lo más notorio es el ladrido de perros, sonido de autos y el canto de un grillo, y, además, les niega a los investigadores el acceso a las “victimas”, ninguna  de las cuales, por cierto, acudió jamás en busca de atención médica al Hospital Cira García, donde reciben servicio los diplomáticos.

Las interrogantes (lagunas) pululan en detrimento de lo que tal vez Trump celebró como éxito seguro. Más allá de lo que descarte la ciencia médica, no hay que ser experto para preguntarse cómo dentro de una misma habitación haya personas con síntomas de la supuesta agresión y otras no: incoherencia válida para residentes en viviendas e instalaciones aledañas o cercanas.

No sin humor, un colega me decía que tal vez la culpa sea del acúfeno: ese ruido que algunas personas sienten en el oído, común en unos 50 millones de norteamericanos.
Me inclino por el zumo de cientos de comentarios que “sonaron” en un Foro Online sobre el tema, al sospechar de esa patología tan común de la política norteamericana: fabricar pretextos.

A nadie sorprenda, en fin, que las investigaciones lleven a lo que debieron prever los artífices de tal “ruido”: un nuevo disparo escapado… esta vez por la culata del sordo oído imperial.

(Y gracias, hermanos Adán y Osval, por permitirme el "robo a tecla alzada" de tan buenas caricaturas)

 


sábado, noviembre 11, 2017

 

INSUSTITUIBLE






Quiero seguir recibiendo
mañana
ese beso espontáneo e incondicional
de mi hijo
y no la flor o el ramo de rosas
que sus manos pongan sobre mi eternidad.
Quiero seguir escuchando su voz
y ese Papá
que hasta más allá de mi partida
me sonará a palabra recién nacida de sus labios.
Quiero que no deje de venir a preguntarme
ante la misma duda que
de otro modo
solo podría encontrar respuesta imaginaria.


Quiero seguir sintiéndolo
sentado sobre mis piernas de carne y huesos
mientras conversamos
y no sentirlo hecho silencio y recuerdos
lejanos en el tiempo, en la distancia
durante esas tardes de tenue brisa
sentado sobre mi esqueleto de granito.

 Y es que necesito seguir alimentando
mis pulmones
hasta con el dióxido de carbono
que él despide
y retoñar yo mismo en su retoño
y volver a gorjear, yo,
con mi meñique entre los dedos de mis nietas
a la vista de él
o lo que es igual:
a la vista del Mundo




martes, noviembre 07, 2017

 

OCTUBRE RUSO... DE TODOS


Dejo a expertos y a estudiosos todo lo relacionado con la trascendencia del triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, con Vladímir Ilich Lenin al frente, hace exacta y justamente un siglo (7 de noviembre de 1917).

Solo diré que hoy martes tuve el privilegio y el placer de participar en un momento de homenaje y de recordación a ese acontecimiento, gracias a la sensibilidad de la Comunidad rusa en territorio avileño, conjuntamente con el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en la provinicia de Ciego de Ávila y con la Escuela Secundaria Básica Urbana Simón Reyes Hernández, del municipio de Majagua.


Solo diré que, han pasado algunas horas y aún me parece estar viendo la elegancia con que dos alumnas interpretaron, en emocionada danza, los acordes de la canción rusa Katiusha; o el poema Unión Soviética, de Nicolás Guillén, en voz de otra estudiante, o la manera en que todos los presentes apreciaron más de una veintena de dibujos, fruto de un concurso por la efeméride, o un interesante material audiovisual en el que Fidel, en plena Plaza Roja, vestido a lo soviético, evoca al guía del primer Estado de obreros y campesinos.

Y diré, además, que vuelvo a comprobarlo: sí se puede traer la historia (cubana o de cualquier rincón del mundo) a la mirada y al interior de las generaciones actuales de cubanos... y dejarles la mejor huella.





sábado, octubre 28, 2017

 

NUEVAS MEDIDAS MIGRATORIAS POR PARTE DE MI CUBA




Por el interés que, sé, despierta el asunto, traigo a mi espacio personal parte de la información publicada hoy por el periódico Granma en torno a las nuevas medidas que pondrá en vigor Cuba, a partir de enero próximo, en términos de política migratoria.

Para mayor información abrir el enlace que aparecerá al final.

Gracias.


  
Como parte del continuo e irreversible proceso de actualización de la política migratoria del país, el Gobierno cubano ha decidido aprobar las siguientes medidas, las que entrarán en vigor el 1 de enero de 2018:

·         Eliminar la “Habilitación” del pasaporte para los viajes a Cuba de los emigrados cubanos.

·         Autorizar la entrada y salida a Cuba de ciudadanos cubanos residentes en el exterior en embarcaciones de recreo, a través de las Marinas Turísticas Internacionales Hemingway y Gaviota-Varadero. Una vez que estén creadas las condiciones, se ampliaría progresivamente a otras marinas.

·         Permitir la entrada a Cuba de los ciudadanos cubanos que salieron ilegalmente del país, excepto aquellos que lo hicieron a través de la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo.

·         Eliminar el requisito de avecindamiento para que los hijos de cubanos residentes en el exterior, que hayan nacido en el extranjero, puedan obtener la ciudadanía cubana y su documento de identidad.

Con estas decisiones, se da continuidad a las adoptadas en enero de 2013, como parte de los esfuerzos que el país realiza en aras de fortalecer aún más las relaciones de Cuba con su emigración, proceso iniciado en 1978 por el Comandante en Jefe de la Revolución, Fidel Castro Ruz.





sábado, octubre 21, 2017

 

UNA NIÑA BAJO MI LUNA


Un detallado informe acerca de la fiscalización que acabo de realizar en territorio de Florencia, un comentario en torno a los peligros que acarrea la lentitud para la construcción de una pista sintética de hockey sobre césped, otro trabajo sobre el desabastecimiento en las placitas y mercados agropecuarios como consecuencia del azote del huracán Irma, un fotorreportaje acerca de los símbolos patrios, el acta de la última reunión que tuvo mi colectivo, gestiones para solucionar problemas de mi auto...


Son solo una parte de las muchas cosas que tengo pendientes, pisando los talones de mis ocupados minutos... pero todo ello puede esperar. Lo que no aguarda ni un minuto más es esa foto que tomé hace un puñado de horas, bajo la luz de la luna, a cielo abierto, en el patio del Museo Provincial Coronel Simón Reyes, de Ciego de Ávila.

Sentada sobre las piernas de su joven madre (cuyo nombre y procedencia también ignoro), a la princesa no se le escapaba ni un solo detalle, durante la velada cultural que allí tenía lugar. Por momentos quedaba profundamente concentrada, escuchando los acordes del violín, como si flotara en cada nota, mientras una casi imperceptible sonrisa le contorneaba las mejillas.


En más de una ocasión se volvió hacia su mamá para, con el pequeño dedo índice, llamarle la atención acerca de lo que en el escenario sucedía.

Y cuando cada artista terminaba su presentación, la diminuta espectadora estallaba en un interminable aplauso, pletórica de un gozo que no sé si otros adultos habrán dejado de percibir, pero que para mí, con el más profundo perdón hacia el magnífico espectáculo, fue lo mejor de la noche.

¿La noche dije? Sí, la noche. La misma noche en que ella posó sus ojos de tierna cocoyita mientras miraba algo brillante, allá lejos, tan lejos que parecía rozarle la punta de la nariz. Era la Luna. 

Entonces una fugaz idea me estremeció los 56 calendarios que con orgullo llevo sobre espalda. Quizás la diminuta princesa había descubierto, en lo más alto, el rostro de Lunita: la niña que nunca constó en registro de nacimiento o de inscripción porque no pudo ver el alba, pero que crece allá,  donde nacen los mismos destellos de la luz en que ella envuelve y me hace llegar su beso, cada noche.






viernes, octubre 20, 2017

 

TENIDOS EN CUENTA




Fueron doce avileñas y avileños, además de la Compañía de Teatro Primero. 

Lugar: Museo Provincial Coronel Simón Reyes, de Ciego de Ávila. 

Motivo: Reconocer la consagración de un grupo de personas a la Cultura Cubana, en este territorio .

Por ello la velada tuvo el sugerente nombre de Vidas consagradas.


Y muy atinada, por cierto, la inserción de tres momentos culturales a cargo de Amanda García, estudiante de música (violín), el también joven Quinteto Azares y  el Cuarteto Vocal Andares, procedente de Guantánamo este último.

En fin... que, una vez más, son tenidos en cuenta los que aportan.

Aquí sus nombres: Santos García, Norma Rojas, Yudeisy Viera, Gloria Piñero, Luis Gutiérrez, Jorge Luis Neyra, Yoandry Infante, Miguel Lima, Alexis Valdés, Ricardo Benítez, los doctores Luis de Oro Páez y Carlos Yafalce, así como la mencionada Compañía de Teatro.






lunes, octubre 16, 2017

 

EL HIJO DEL INVASOR




A Brisbany Recio Pérez la recia idea de estudiar periodismo no solo se le metió con huracanada fuerza en la cabeza… también por todo el cuerpo.

Por eso, cuando por razones de salud le indicaron permanecer su año de servicio militar vinculado al periódico Invasor, de Ciego de Ávila, vio los cielos más abiertos aún.

“Desde pequeño siempre me gustó conocer un poco de todo, leer, investigar, recopilar datos… Ya más grande, fui aprendiendo que la prensa está hecha para llegar a la gente, reflejar lo que sucede, informar y, sobre todo, para ayudar a resolver problemas. Por eso me incliné por el periodismo al terminar mi preuniversitario.”

En verdad, Brisbany comenzó su etapa de servicio militar en tareas de enfrentamiento al mosquito Aedes aegypti, para impedir que el peligroso vector continúe transmitiendo enfermedades, pero le detectaron un pequeño problema cardiaco y lo aconsejable fue cambiarlo de escenario.

“Ese tiempo que estuve en Invasor —explica— antes de comenzar mi vida de estudiante universitario, fue importantísimo para mí, no solo por lo que pude empezar a aprender en el orden profesional, sino también por el ambiente verdaderamente familiar que se respira en este órgano de prensa.

“Aquí he aprendido que se puede trabajar en un lugar y sentirse, al mismo tiempo, como en la propia casa. Me gusta mucho, además, la dedicación que caracteriza a este colectivo. Hay un ritmo bastante fuerte, que obliga a estar todo el tiempo activos, pero eso no me preocupa, ni me atemoriza; todo lo contrario, me parece muy bien que sea así; por eso el periódico tiene buenos resultados.”

Vinculado al archivo, Brisbany ha sido como el hijo de los menos jóvenes y el hermano menor de los más nuevos.

Muy maduro para su edad, respetuoso, con un carácter más bien serio, aunque apto para largar esa sonrisa abierta que le brota desde el fondo de su infancia, da la impresión de ser uno de esos muchachos recién graduados, dispuesto a trabajar donde sea necesario, a cualquier hora.

Lo demostró a punta de escoba durante las limpiezas generales en el medio de prensa, ayudando a Magali, la compañera del pantry, durante la celebración de los cumpleaños colectivos o individuales (como el que a él mismo le festejaron), en las reuniones con todos los trabajadores e incluso inmediatamente después de azotar el huracán Irma, cuando fue de los primeros en llegar al periódico para ayudar en lo que hiciera falta.

Esos son los estudiantes de periodismo que necesitamos… jóvenes que no dejen, ni en el aula, ni en ningún otro espacio, duda acerca de cuán recto y co-rrecto es el rumbo que han tomado.



jueves, octubre 05, 2017

 

NIÑOS A BORDO DE UNA VALIJA


Ellos —niñas y niños avileños de cuarto y sexto grados que para consolidar todavía más sus conocimientos acuden a la experiencia de la profesora Dolores Suárez— no pudieron contener la sensibilidad aprendida “de Fidel, del Che y de nuestros padres”, y decidieron hacer algo por otras niñas y niños, con cuyas familias el huracán Irma no tuvo la menor piedad.
 
Entonces comenzaron a hurgar entre closets, escaparates, zapateras, maletas y todos esos espacios donde solemos guardar o colocar artículos de vestir, calzado y hasta juguetes.

Lo demás, amigos lectores, pueden imaginarlo ustedes. En cuestión de horas quedó conformada una valija que, si bien no resolverá todas las necesidades de sus destinatarios (aun cuando está bien surtida y variada) seguro estoy de que será una inyección de aliento, de esperanza y de optimismo.

Puedo imaginar el rostro pequeños donantes como Lorena González, Mélany Pérez, María Fernanda González, Dusmel Noa, José Vázquez y todos los demás, si personalmente les entregaran esos artículos a quienes residen en el poblado costero de Punta Alegre, allá en el extremo norte avileño, vapuleado por la furia del meteoro.

Imagino también el semblante de los pequeños residentes allí al recibir los obsequios, por intermedio de un grupo de periodistas del territorio, empeñados en concretar también su aporte.

Y puedo imaginar la expresión de aquellas niñas y niños cuando abran un sobre, anexo, con cartas y mensajes.

Individualmente anónimo, pero con un incuestionable sentido de amor colectivo, uno de ellos dice: “Lamentamos mucho lo sucedido. Conocemos la situación en que ustedes están y por eso les hacemos estos regalitos. Si nosotros tuviéramos una situación así, ustedes harían lo mismo…”

Con no menos cuidadosa caligrafía, otra cuartilla hace constar, en nombre de madres y abuelas: “Nos solidarizamos con todos ustedes y les reafirmamos que estén confiados en la Revolución, porque ninguno quedará desamparado. Nuestro querido Fidel nos enseñó a compartir lo que tenemos. Ustedes no están solos.”

E igual certeza deja una de las estrofas compuestas por alguna también solidaria mano, al escribir: “Todos somos como hermanos/ nos debemos siempre amar/ y jamás habrá un cubano/ que no se deje ayudar.”

Cada pulóver, pantaloncito, short, sábana… hallará cálido y agradecido cuerpo. Nadie lo dude. Seguramente, alguien guardará los mensajes. Y en algún lugar especial ha de permanecer ese sobre de papel, en cuya superficie los niños pegaron un lindo corcel blanco… como expresión simbólica del modo en que, ante momentos tan difíciles como estos, también la niñez continúa cabalgando con Fidel.












 

RAISA, UNA MUJER AGRADECIDA




Yo he visto la gratitud en el rostro de Raisa Rodríguez Rodríguez, una joven madre que, tras haber visto su casa derribada por el huracán Irma, halló techo seguro, junto a otras 15 familias, en el local que durante años ocupó la Escuela Provincial de Bandas, en Dominica, municipio de Majagua, provincia de Ciego de Ávila.

Ella, como otras madres de 14 niños que permanecen allí, no solo ha tenido asegurados, cada día, desayuno, almuerzo y comida, sin rayar un fósforo, sino también garantía de atención y de asistencia médica.


Una de las imágenes que acompaña a este breve texto fue captada por mi lente mientras Raisa compraba medicamentos, allí mismo, sin necesidad de trasladarse hasta Majagua o a otro lugar.

Para ello, personal de enfermería llegó a Dominica, junto a pediatras, ginecoobstetras, estomatólogos, especialistas de medicina interna, de rehabilitación, higiene…

Ella misma había sido beneficiada por la Salud cubana, dos días antes, cuando, ante el estado febril de una de sus dos niñas, acudió rápidamente una ambulancia para garantizar el traslado.

Pueden faltarle, sí, muchas cosas a Raisa, a su esposo e hijas, en Dominica. Pueden tener enormes deseos de volver a levantar la humilde casita que Irma derrumbó sin compasión… pero yo, que la he visto más de una vez en estos días, sé que es una mujer, y sobre todo una madre, agradecida.

(Tomada de mí mismo, en TVA)

miércoles, septiembre 20, 2017

 

UN "LOCO" CAYÓ DEL CIELO




Un loco. Eso nos pareció, en el sentido más oportuno y salvador de la palabra.

Aunque en verdad fue como uno de esos ángeles caídos del cielo, para conducirnos hasta el escenario más crudo de los hechos, captar la información y elevarla a lo más alto.

Sí, porque cuando recién comenzábamos a caminar rumbo a una instalación turística, relativamente cercana, aún bajo fuertes rachas de viento, apareció aquel hombre, muy sentado al volante de su microbús y, tras emitir un alegre pitazo, dijo: ¡Arriba, monten que pa´ luego es tarde!

Pero… ¿para dónde tú vas? —preguntó, sorprendido, uno de los colegas del grupo y, con una sonrisa de oreja a oreja, el “tipo” respondió: “Monten y no pregunten tanto, que ustedes vinieron aquí a buscar la información y a reportar para que la gente sepa lo sucedido con el Huracán Irma”.

No había concluido la sabia frase y ya Randolph Medina, los dos Osvaldos (Sánchez y Gutiérrez), Yanier Espino y yo éramos dueños absolutos de la cabina y panza de aquella verdadera nave espacial.

Postes del tendido eléctrico derribados, árboles arrancados de cuajo, bosques sin follaje, animales muertos o agonizando, vías obstruidas, hoteles con distintos grados de afectación… de todo ello, y más, quedó como testimonio dentro de cámaras fotográficas y de televisión, celulares, grabadoras y agendas de notas.

Lo que, inicialmente, imaginamos sería una breve y necesaria “escapada” se prolongó por casi tres horas.

Encargado de buscar el almuerzo de sus compañeros de trabajo, Lázaro Escobar por poco los deja “en blanco” a todo el mundo ese día.

“Te van a expulsar de aquí en una patana, por mar, porque el pedraplén debe estar interrumpido” —le dijo, jocosamente, uno de los agradecidos.

Él solo se limitó a largar una sonrisa. Evidentemente, estaba satisfecho del provechoso “servicio extraplán” que, en aras de la información, había ofrecido, de forma sencilla, espontánea y familiar.

Entonces, sorteando en triunfal “retirada” los mismos obstáculos del itinerario seguido en viaje de ida, puso proa hacia el centro de telecomunicaciones en Cayo Coco. Aún había tiempo para cumplir sus misiones de la intensa jornada.




Nosotros no hallábamos palabra o frase con que agradecerle aquel gesto, revelador del valor que muchísimas personas sí le conceden al trabajo de nuestros medios de prensa y de la sensibilidad humana y profesional de los compañeros de ese Centro, que desde la víspera habían compartido con nosotros sus computadoras, teléfonos fijos y móviles, comida, desayuno, riesgos y un optimismo a prueba de balas y de huracanes.

Lástima que, en medio del fuerte viento, mi lente no haya detenido su imagen en un pequeño fotograma. A veces nos suceden, involuntariamente, esas cosas. De cualquier modo, Lázaro está aquí, a punta de teclado, con esa cuerda locura que lo hizo caer del cielo, a media mañana del 9 de septiembre, cuando todavía Irma no se había cansado de arremeter contra los cayos del norte avileño y la cayería, en peso, se mantenía dispuesta a no declinar, bajo ningún concepto.



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