martes, agosto 22, 2017
PRODIGIO TAMBIÉN EN MAYARÍ
Ella misma
había echado su “pasillito” mientras se dirigía hacia la silla donde posarse a
evocar la presencia eterna de alguien físicamente ausente, recordar cómo nació
el Club de la Década Prodigiosa (ahora con el nombre de su extinto fundador e
inspirador Paquito González Zaldívar) y hasta pensar en los tiempos previos a
1959, cuando por el color de su piel no hubiera podido entrar a ese local,
concebido única y bien exclusivamente para “blanquitos y blanquitas de
sociedad”.
De todo eso
y más, trae a la superficie el mencionado Club desde que vio luz en febrero de
1998, para derramar, como otras peñas de toda Cuba, la esencia misma contenida
en las canciones de entonces: mucho amor, amistad, fraternidad, ayuda,
optimismo, solidaridad…
No por
casualidad más de un centenar de personas mantienen un vínculo formalmente
voluntario, pero entrañablemente obligado este círculo que continúa desbordando
los muros de su tiempo y de su espacio el segundo sábado de cada mes, se
apodera del pueblo completo en febrero e invade cálidamente otros escenarios,
como acaban de hacer en alegre visita a Antilla.
Al igual
que los demás, estos asociados tienen su ejecutivo, se reúnen, planifican,
diseñan, prevén, distribuyen tareas, controlan, ejecutan, prolongan y mantienen
con vida el prodigio de una música que
allí no va a languidecer mientras respiren personas como Adela Liranza, Amado
Fournier, Francisco Núñez, Emilia Fernández y otros mayariseros que encuentran
en esas melodías antídoto contra la proliferación de ciertas producciones que
perforan e intoxican más allá del tímpano, tanto por su “forma”, como por el
“contenido”.
Por eso
Jorge Tito Cabrejas, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba
allí y director del grupo Taíno, suele ponerle respetuoso punto sonoro a
canciones de la Década, y el aficionado Eliecer Aldana descarga con profesional
revuelo (calidad), en tanto el portopadrense Jorge Villegas quedó atrapado para
siempre por María Luisa Lorente en una prodigiosa actividad…
Y también
por eso Raúl Vázquez, conductor del programa radial Ecos de siempre, llegaba en
días pasados hasta los más recónditos parajes de la serranía mediante una frase
que nadie niega: “Nuestro Club no ha dejado de ser aquella idea de locos
cuerdos que siguen sumando décadas y dándole muy sana vida cultural y social a
todo Mayarí”.