sábado, abril 24, 2010

 

ASUETO TOTAL

En más de un mensaje -de esos “ricos en provocaciones”, que por lo general uno no sabe de dónde ni por quién son enviados- me piden que escriba acerca de mis vacaciones…

Ahora sí estoy arreglado –pensé de inicio- ¿será que de repente debo rendir cuenta ante “los fantasmas” y hasta reportarles en qué empleo mi tiempo libre?

Confieso que por un instante acudieron también a mi memoria aquellos primeros años de la enseñanza primaria (tan arraigada a lo más hondo de los verdaderos cubanos), cuando al reiniciar las clases el profesor nos orientaba escribir “una composición” acerca de “Mis vacaciones”…

Y, aunque la petición no viene de profesor alguno –sino de vulgares cibernautas, agazapados acaso a la sombra de la misma bota que les paga, y les pega- voy a complacer con muchísimo gusto la curiosidad de esos curiosos “espectros humanos”.

En efecto: he estado –y estoy aún- de vacaciones.

Para mayor exactitud: debo reincorporarme a mi trabajo pasado mañana, lunes 26 de abril. Pero por una determinación absolutamente personal lo haré mañana domingo, bien temprano, después de que concurra a votar por quien yo decida y desee… (Humm, mucha atención; gústele a quien le guste y pésele a quien le pese, acá eso tiene un nombre: libertad, democracia, participación).

Pero volviendo al asunto, habitualmente me ocurre así: trabajo para mi periódico durante tres, cuatro y a veces más días de mis vacaciones. Nadie me lo pide, nadie me lo exige. Es un placer que solo pueden entender quienes aman su profesión y la ejercen con dignidad, como medio de realización, sin nada material ni otro tipo de retribución a cambio. ¿Casi inaudito, verdad? Pues sepan que en Cuba nos sucede a muchíiiiiiisimos profesionales de la prensa.

¿Qué he hecho en estas dos últimas semanas? Pues lo que habitualmente hace cualquier cubano: reoxigenar mi espíritu, sentir el placer de estar junto a mi madre el día de su cumpleaños (allá en una de las zonas más bellas de Cuba: Sancti-Spíritus), alojarme en un modesto pero exquisito hotel, descansar, leer, dormir, soñar, caminar totalmente despreocupado y seguro por las calles, cargar en mis brazos a una niña desconocida y experimentar la sensación de que es mi hija o mi pequeña nieta, sentarme en las mismas sillas del parque que me abría sus brazos desde niño, visitar esas amistades verdaderas, hechas a prueba del tiempo (de los buenos y de los malos tiempos).

Estas vacaciones me han reforzado aún más el orgullo familiar que tal vez nunca conocieron quienes irrumpen en mi buzón creyendo que sus ataques me sacarán del paso.

He vuelto a comprobar que soy el hombre más afortunado y rico del mundo, porque mi hijo pisa el mejor y más digno de todos los caminos, porque las decenas de primos, tíos y demás familiares que acabo de visitar –en amplia e inolvidable gira- no tienen una fortuna en banco, viven modestamente, tal vez hasta carecen en un momento dado de algo material… pero llevan dentro lo que no tiene precio en el univierso: el apego a su familia, el beso siempre a ras de labios, la bondad de los humildes, la dignidad con que nos criaron nuestros padres y abuelos, la gratitud de los agradecidos, la esperanza de los optimistas, salud, educación, respeto, humor, valores humanos a granel y sobre todo sobrado aliento para no dejarse aplastar por nada ni por nadie en esta vida.

Si quieren saber qué más hice en estos días, añadiré que rechuparme los dedos de puro gozo con el blog de Sofi y Betica: dos niñas cubanas, hijas de mi colega Juan Morales Agüero, a quien por cierto también le enlatan y disparan desde el enrarecido espacio todo tipo de ofensas, por su “terca y cubanísima manía” de decir verdades, por reflejar con profesionalidad y buen gusto lo que acontece a su alrededor y por endurecerles el hígado a quienes buscan inútilmente en nuestro teclado la puñalada trapera contra Cuba por la que sus manos cobran billetitos verdes.

Y he saltado de júbilo porque el Gobierno cubano (ese al que tanto atacan los que opinan a distancia, cacareando lo que nunca han visto sus ojos) le entregó al comentarista y narrador deportivo Hiram Sánchez una confortable vivienda, de las llamadas Petrocasas, para comodidad de él y de su familia, cuyo hogar fue derribado por el huracán Ike.

He hecho cola, ¡claro que sí, para adquirir con mi salario lo que me venga en gana; he alzado copas por esta salud que no le debo a nadie fuera de aquí, he visto a infinidad de personas vacunarse contra la influenza A H1N1 sin tener que pagar un solo centavo, a mis vecinos disputarse alegremente la victoria en un partido de dominó, hacer una ponina para comprar una botella de ron allá en la esquina; he visto a decenas de niños corretear por ese pequeño parque infantil que a pesar de todos los pesares está hoy más lindo que cuando lo disfrutaban sus padres y tíos…

He amado y sentido amor, dentro y fuera de mi casa, dentro y más allá de mi provincia, dentro y fuera de mi gremio, dentro y más allá de ese buzón y de este blog personal, cuya alegría y confianza absoluta en el futuro no se van a alterar porque cuatro gusanos se arrastren hasta él. También la biodiversidad existe. Y en Cuba la respetamos.

En todo caso, gracias por arrancarme estos párrafos que nunca habría escrito por inspiración propia, ya que no acostumbro a reiterar lo cotidiano.

Comments:
Pastor, este es uno de los mejores textos tuyos que haya leído jamás. Muy equilibrado y sereno. Transpira sensibilidad y satisfacción. Así me gustan las réplicas: tolerantes, pero enérgicas; respetuosas, pero comprometidas; decentes, pero listas para lidiar en cualquier terreno...
Te felicito por la belleza que le has insuflado a la letra y al espíritu de esta crónica devenida, por obra y gracia de quienes ocultan el rostro, auténtica bofetada de terciopelo.
 
yo pregunto,si esa cuba la cual usted me habla,sera la misma que estube viviendo yo?,no recuerdo haber visto estas cosas en los cubanos de apies.
mi bien si realmente esa cuba que usted me pinda,es tal asi,como me puede explicar que haya tantos cubanos fuera,y tantos dentro que estan loco por salir de ella?.como me pueda explicar que si de veraz,esa cuba es asi,los dictadores no permite que hayas eleciones libres,donde pueda haber de distintas corriente politica?.porque si esa es la cuba que usted me pinta,pueda ser un grupo de mujeres reprimida,por el solo hecho de pedir la libertad de sus seres humanos?.o sera que de esta cuba que yo hablo no es la misma que usted me habla?.
si es asi perdoname,vivi dentro de esta cuba mia,por 48 anos,y puedo hablar de mi cuba no de esa que para usted solo puede vivir en los suenos,en mi cuba el nino despues de lo 7 anos no puede tomarse un vaso de leche,en mi cuba,todo aquel que exprese ideas distinta al gobierno,es condenado o reprimido por grupos de personas prepara como en la epoca de la ALEMANIA NEXI.
les pido disculpa que haya equivocado dos cuba diferente,la mia que desde hace 51 anos la gobierna una feroz dictadura,y la tuya que por lo que veo,es como vivir en el paraiso,por degracia hubiera querido conocer esa cuba tuya.
 
yo pensaba que era libre uno de opinar,PERDONAME.
 
Hola, lamentablemente llego a esta blog por primera vez, me ha dado mucho gusto leer de un tirón varios post y ahora me percato de que ya comenzó la madrugada hace un poco, es increíble la estupidez que se está apoderando del segmento de comentarios en las páginas de los periodistas cubanos, si tuviesen estos "malhumorados comentaristas" al menos la decencia de sostener un intercambio de criterios hasta podría ser fructífero cualquier encuentro, pero sacan de quicio porque el desconocimiento e irrespeto que muestran no permite que se les trate como a seres inteligentes.
Como Juan también admiro el tono de la réplica, y lamento que me falte la paciencia para lidiar con la mala intención.
Estaré por aquí con frecuencia, las buenas maneras de decir siempre me atrapan.
 
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