lunes, noviembre 10, 2008

 

ERGUIDOS FRENTE AL GOLPE

Acaba de ensañarse, otra vez, la naturaleza contra nosotros.

La ternura de ese nombre (Paloma) se tornó bestialidad para golpear con brutal furia a la apacible localidad camagüeyana de Santa Cruz del Sur y a la también tranquila comunidad costera de Guayabal, en territorio de la provincia tunera.

Miles de familias se suman a las más de 80 000 cuyos hogares ya habían quedado destruidos total o parcialmente en este territorio de Las Tunas, durante el azote del huracán Ike, hace apenas dos meses.

El Puerto de Guayabal amaneció este domingo 9 de noviembre batido (pero o abatido) por la penetración de un mar furioso en contubernio con las fuertes rachas de viento que a su paso despidieron las “alas” del impertinente huracán Paloma.

En medio del dolor que provoca ver tanto desastre, los primeros pobladores en retornar al poblado expresaron total comprensión frente al catastrófico panorama y, sobre todo, confianza enorme en que tampoco esta vez la Revolución cubana los abandonará.

Por ello, sin perder un minuto, comenzaron desde bien temprano a recuperar cuanto pedazo de madera, zinc, puntillas y otros materiales sirvieran para ir levantando o recuperando otra vez sus viviendas.

El mundo no se acaba aquí. Aún queda toda la vida por delante.


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